En un giro inesperado en la crisis de Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó hoy suspender por un periodo de "al menos cinco días" los ataques militares contra plantas de energía e infraestructura estratégica en Irán.
La decisión surgió tras lo que el mandatario calificó como conversaciones "muy buenas y productivas" mantenidas con representantes iraníes durante el último fin de semana.
A través de su plataforma "Truth Social", y en un mensaje caracterizado por el uso de mayúsculas, Trump detalló que los contactos diplomáticos han sido "profundos, detallados y constructivos". Según el presidente, el objetivo de este acercamiento es alcanzar una "resolución completa y total" de un conflicto que, en apenas cuatro semanas, ya se ha cobrado la vida de más de 2.000 personas.
Esta pausa operativa queda condicionada al avance de las negociaciones y representa una distensión momentánea frente al ultimátum de 48 horas que el propio Trump había lanzado recientemente, al exigir la reapertura del estrecho de Ormuz bajo amenaza de una destrucción total de la red energética persa.
Los mercados, en vilo ante la volatilidad
La noticia del aplazamiento de la ofensiva llega en un momento de extrema sensibilidad financiera. Antes del anuncio, la incertidumbre sobre el control del estrecho de Ormuz -punto neurálgico para el tránsito global de crudo- había provocado un desplome generalizado en las bolsas mundiales y un fuerte repunte en los precios del petróleo y el dólar.
Si bien el presidente Trump no brindó precisiones sobre el formato de las conversaciones ni los interlocutores específicos del régimen iraní, la pausa representa el primer indicio de diplomacia directa desde que la escalada militar se intensificó el pasado 28 de febrero tras ataques conjuntos de EE. UU. e Israel.